Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen. Apocalipsis 14:13.
En estos últimos días, se ha dado luz abundante a nuestro pueblo. Ya sea que
mi vida sea preservada o no, mis escritos hablarán constantemente, y su obra
irá adelante mientras dure el tiempo. Mis escritos son guardados en la oficina, y
aunque yo no viviera, esas palabras que me han sido dadas por el Señor todavía
tendrán vida y hablarán a la gente. Pero mi vigor todavía está preservado, y espero
continuar para hacer mucha obra útil. Quizá viva hasta la venida del Señor, pero si
no fuera así, confío en que se diga de mí: “Bienaventurados de aquí en adelante los
muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos,
porque sus obras con ellos siguen”. Apocalipsis 14:13.
Agradezco a Dios por la seguridad de su amor, y porque tengo diariamente su
dirección y orientación. Estoy muy ocupada con mis escritos. Temprano y tarde
redacto los asuntos que el Señor me presenta. La responsabilidad de mi obra es
preparar a un pueblo que esté en pie en el día del Señor. La promesa de Cristo es
segura. El tiempo no es prolongado. Debemos trabajar, velar y esperar al Señor
Jesús. Se nos demanda que seamos firmes, inconmovibles, siempre abundando en
la obra del Señor. Todas nuestras esperanzas tienen su fundamento en Cristo.
¿Están repasando nuestros hermanos el pasado, presente y futuro, a medida
que se despliega ante el mundo? ¿Prestan atención a los mensajes de amonestación
que se les ha dado? ¿Es nuestra mayor preocupación hoy día que nuestras vidas
sean refinadas y purificadas y que reflejemos la semejanza divina? Esto deben
experimentar todos los que se unan a la compañía de los que son lavados y
emblanquecidos en la sangre del Cordero. Deben estar ataviados con la justicia de
Cristo. El nombre de Cristo debe estar escrito en sus frentes. Mensajes Selectos
T1: Pg. 63, 64.
Conclusión:
La luz que Dios ha dado no se apaga con el paso del tiempo: permanece para preparar a un pueblo firme, purificado y listo para el día del Señor. Nuestra esperanza está en Cristo y en su promesa segura.
Tarea sugerida para hoy:
Toma un tiempo para examinar tu vida con oración: pide a Dios que refine tu carácter y te ayude a “estar en pie” en el día del Señor, permaneciendo firme e inconmovible.