Ventanas bien abiertas: llenos de cristo para compartir a cristo
“Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios”. Colosenses 1:10
Cada día abrimos muchas ventanas.
Abrimos conversaciones, noticias, videos, redes sociales y contenidos que compiten por nuestra atención. Sin darnos cuenta, aquello que contemplamos comienza a influir en nuestros pensamientos, emociones y decisiones.
Pero existe una ventana que nunca debería permanecer cerrada: la ventana hacia el cielo.
Elena de White compara la obra de Dios en nuestra vida con una habitación que necesita aire puro. Para limpiarla no mantenemos cerradas las puertas y ventanas; las abrimos para permitir que entre el aire fresco.
De la misma manera, necesitamos abrir nuestra mente y nuestro corazón a la influencia del cielo.
“La gracia de Dios debe barrer las cámaras de la mente; la imaginación tiene que contemplar temas celestiales”.
Manuscript Releases, t. 2, p. 338.
Esto tiene una aplicación especial en nuestra preparación para OneVoice27.
No podemos comunicar constantemente aquello que no estamos recibiendo. Si queremos compartir a Cristo, necesitamos contemplar a Cristo.
Por eso, una de las preparaciones más importantes para la misión es pasar tiempo cada día con Jesús: conocer su vida, escuchar sus palabras, contemplar su carácter y permitir que transforme nuestra manera de pensar.
Antes de abrir las redes, abramos la Biblia.
Antes de escuchar tantas voces, escuchemos la voz de Jesús.
Antes de compartir esperanza, llenémonos de esperanza.
Así nuestras palabras, conversaciones y publicaciones podrán reflejar cada vez mejor al Salvador.
Conclusión:
Lo que llena nuestra mente terminará influyendo en nuestra vida y en nuestra voz. .
Si queremos que el mundo escuche más de Jesús, primero necesitamos que Jesús ocupe más espacio en nosotros.
Tarea sugerida para hoy:
Antes de entrar a tus redes sociales, dedica unos minutos a leer un episodio de la vida de Jesús en los Evangelios o en El Deseado de todas las gentes.
Mientras lees, responde: ¿Qué descubrí hoy acerca de Jesús?
Después comparte esa verdad con una persona mediante una conversación, un mensaje o una publicación.
Primero contempla a Jesús. Luego comparte a Jesús.