Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe. Hechos 6:7.
Pentecostés no fue solamente un acontecimiento extraordinario del pasado. Es una demostración de lo que Dios puede hacer mediante una iglesia llena del Espíritu Santo y comprometida con la misión.
Los primeros discípulos salieron a proclamar el evangelio con poder. Mientras ellos cumplían su parte, Dios obraba en los corazones y el número de discípulos se multiplicaba.
Elena de White hace una pregunta desafiante: “¿Por qué se ha registrado la obra de los discípulos [...] si no es para que hoy el pueblo del Señor obtenga inspiración para trabajar fervorosamente por él?”
Y luego afirma: “En la actualidad cada miembro de iglesia ha de hacer lo mismo que realizaron los apóstoles”.
The Review and Herald, 13 de enero de 1903.
Aquí encontramos un principio fundamental para OneVoice27: Cada miembro es llamado a participar.
La proclamación mundial del evangelio no puede depender solamente de pastores, evangelistas o comunicadores. Dios quiere movilizar a toda su iglesia.
oUnos predicarán.
oOtros producirán contenidos.
oOtros compartirán mensajes.
oOtros invitarán.
oOtros abrirán sus hogares.
oOtros darán estudios bíblicos.
oOtros acompañarán y discipularán.
Diferentes dones, pero una misma misión.
El objetivo tampoco es solamente alcanzar grandes audiencias. Hechos dice que “el número de los discípulos se multiplicaba”.
Ese debe ser también nuestro propósito: no solamente conseguir visualizaciones o seguidores, sino llevar personas a Jesús y ayudarlas a convertirse en discípulos.
Conclusión:
Un nuevo Pentecostés necesita una iglesia donde cada miembro acepte su lugar en la misión.
OneVoice27 será verdaderamente poderoso cuando miles de iglesias y millones de creyentes puedan decir: “Yo también participaré”.
Tarea sugerida para hoy:
Pregúntale a Dios: “Señor, ¿cuál será mi parte en la misión?”
Identifica una acción que puedes realizar: ORAR — COMPARTIR — INVITAR — ESTUDIAR — ACOMPAÑAR.
Una iglesia llena del Espíritu es una iglesia donde cada miembro descubre que tiene un lugar en la misión. Dios puede usar nuestros dones, capacidades e influencia de diferentes maneras, pero con un mismo propósito: llevar personas a Jesús y acompañarlas hasta que también se conviertan en discípulos que hacen discípulos.