“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos”. Hechos 2:1
Pentecostés nos muestra lo que Dios puede hacer cuando una iglesia deja de mirar sus diferencias y comienza a mirar su misión.
La promesa del Espíritu Santo no pertenecía solamente a los primeros discípulos. También es para nosotros. Dios desea revestir hoy de poder a hombres y mujeres dispuestos a colocarse completamente en sus manos.
Antes de Pentecostés, los discípulos dejaron de contender por posiciones y superaron sus diferencias. Entonces ocurrió algo extraordinario: muchas personas, pero un solo corazón; diferentes discípulos, pero una sola misión.
Elena de White hace un llamado directo:
“Desechen los cristianos todas las disensiones, y entréguense a Dios para salvar a los perdidos. Pidan con fe la bendición prometida, y ella les vendrá”. Joyas de los Testimonios, t. 3, pp. 210, 211.
Aquí encontramos un principio poderoso para OneVoice27.
Una sola voz no significa que todos tengamos que hacer exactamente lo mismo. Significa que, desde diferentes iglesias, ciudades, culturas y plataformas, todos levantamos a un mismo Salvador: Jesucristo.
Uno puede predicar.
Otro puede dar un estudio bíblico.
Otro puede compartir un video.
Otro puede enviar un mensaje de esperanza.
Otro puede invitar a un amigo.
Diferentes dones, diferentes medios, pero una misma misión: llevar personas a Jesús.
Pentecostés demuestra lo que sucede cuando una iglesia unida recibe el poder del Espíritu: el evangelio avanza y las personas encuentran salvación en Cristo.
Conclusión:
La unidad no es solamente estar juntos; es avanzar juntos para salvar a los perdidos.
El mundo necesita escuchar acerca de Jesús. Y Dios está llamando a su iglesia a proclamarlo con un mismo Espíritu, una misma esperanza y una sola voz.
Tarea sugerida para hoy:
No evangelices solo.
Busca a dos personas de tu iglesia y formen un pequeño equipo de oración por tres personas que desean acercar a Jesús.
Oren por ellas y comiencen a pensar:
¿Qué podemos hacer juntos para acercarlas a Cristo?
Unidos en oración. Unidos en misión. Una sola voz para Jesús