“Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados”. Hechos 2:2
En Pentecostés el Espíritu Santo no fue dado en una medida escasa. Dios llenó el lugar donde estaban reunidos los discípulos.
Elena de White afirma: “Así nos será dado cuando nuestros corazones estén preparados para recibirlo”.
Y presenta una oración que cada creyente debería hacer:
“Señor, aumenta mi fe. Haz que comprenda tu palabra [...] Llena mi corazón con tu Espíritu para que pueda amar a mis hermanos así como Cristo me ama a mí”.
The Review and Herald, 10 de junio de 1902.
Ser llenos del Espíritu significa mucho más que experimentar una emoción religiosa. Significa que Cristo transforma nuestra mente, nuestro carácter y nuestra manera de relacionarnos con los demás.
Entonces la iglesia se vuelve “viva y activa”.
Esta es la clase de iglesia que necesita OneVoice27.
Una iglesia llena del Espíritu no busca reconocimiento personal. Su deseo es que las personas puedan decir:
“Miren la bondad y el amor de Dios”.
No buscamos que nuestra voz, nuestro contenido o nuestra iglesia sean el centro. Jesús debe ser el centro.
Cuando el yo disminuye y Cristo ocupa el corazón, nuestros dones, palabras y medios pueden convertirse en instrumentos para revelar su amor.
Conclusión:
Dios no solamente quiere darnos su Espíritu; quiere llenarnos para poder usarnos.
OneVoice27 necesita discípulos llenos de Cristo y disponibles para servir.
Tarea sugerida para hoy:
Ora: “Señor, vacía mi corazón del yo y lléname de tu Espíritu. Que mis palabras y acciones hagan visible a Jesús”.
Una iglesia llena del Espíritu es una iglesia donde Cristo ocupa el centro y el yo deja de buscar protagonismo. Cuando permitimos que el Espíritu Santo transforme nuestro corazón, nuestras palabras, dones y acciones comienzan a reflejar a Jesús. Dios nos llena no para exaltarnos, sino para servir, amar y mostrar a Cristo a quienes nos rodean.