“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superior a él mismo”. Filipenses 2:3
Dios llama a su iglesia a trabajar en armonía. La contienda consume tiempo, desgasta relaciones y debilita la misión.
Elena de White advierte que las iglesias no deben perder tiempo en rencillas. Cuando el orgullo, la competencia o el deseo de sobresalir ocupan el corazón, necesitamos detenernos y permitir que el Espíritu Santo examine nuestra vida.
La misión es demasiado urgente como para desperdiciar fuerzas peleando entre nosotros.
“El amor de Cristo es el lazo que ha de unir la mente y el corazón de los creyentes”.
Ese amor cambia nuestra manera de relacionarnos. Nos enseña a valorar a los demás, a trabajar juntos y a recordar que Cristo murió por toda la humanidad. Hay personas que todavía necesitan conocer su gracia, su verdad y la esperanza de su pronto regreso.
Por eso, Elena de White hace una recomendación muy pertinente: “Lean el libro del Apocalipsis del principio al fin”.
The Review and Herald, 20 de agosto de 1903.
De cara a OneVoice27, necesitamos una iglesia menos distraída por conflictos internos y más concentrada en Jesús y en su mensaje profético.
No podemos proclamar con una sola voz mientras competimos entre nosotros. Pero cuando Cristo ocupa el centro, nuestras diferencias dejan de dividirnos y nuestros dones comienzan a complementarse.
Menos contienda. Más oración. Más Palabra. Más misión.
Conclusión:
La armonía libera energías para la misión.
Cuando dejamos de competir entre nosotros, podemos comenzar a trabajar juntos para que más personas conozcan a Jesús.
Tarea sugerida para hoy:
Haz dos cosas:
Reconcíliate con alguien si existe alguna diferencia pendiente.
1.
Comienza hoy la lectura del libro de Apocalipsis, pidiendo al Espíritu Santo que te ayude a descubrir a Cristo y el mensaje que debemos compartir con el mundo.
2.
Una iglesia reconciliada puede levantar con poder una sola voz de esperanza.