Sentir nuestra necesidad: transformados para testificar
“Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador”. Lucas 18:13
Una iglesia preparada para la misión comienza con personas que reconocen sinceramente su necesidad de Dios.
Antes de Pentecostés, los discípulos no estaban reunidos para señalar los errores de los demás. Estaban mirando sus propios corazones. Reconocieron sus debilidades y clamaron por el Espíritu Santo.
Elena de White señala que pidieron la unción del Espíritu con un propósito muy claro: “prepararlos para la obra de salvar a otros”.
The Review and Herald, 22 de julio de 1890.
Aquí encontramos un principio fundamental para nuestra preparación hacia OneVoice27: antes de intentar transformar el mundo con nuestro mensaje, necesitamos permitir que Cristo transforme nuestra vida.
El Espíritu Santo desea quitar el egoísmo, la envidia, la crítica y todo aquello que impide reflejar el carácter de Jesús. En su lugar quiere producir “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22, 23).
Porque evangelizar no consiste solamente en hablar de Jesús. También significa permitir que otros puedan ver a Jesús en nosotros.
Podemos compartir miles de contenidos, publicaciones y mensajes; pero nuestro testimonio tendrá mayor fuerza cuando nuestras palabras estén respaldadas por una vida transformada.
Conclusión:
Antes de pedir poder para alcanzar a otros, pidamos a Dios que transforme nuestro corazón.
OneVoice27 necesita voces que proclamen a Cristo, pero sobre todo necesita vidas que reflejen a Cristo.
Tarea sugerida para hoy:
Dedica unos minutos a orar:
“Señor, muéstrame qué necesitas transformar en mí para que otros puedan ver a Jesús en mi vida”.
Luego piensa en las personas por quienes estás orando y pregúntate:
¿Qué pueden conocer de Jesús a través de mi manera de tratarlas?
Haz hoy una acción concreta de amor por una de ellas.
Transformados por Jesús para llevar a otros a Jesús.