“Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría” (Salmo 90:12).
El Salmo 90:12 nos invita a reflexionar sobre la preciosidad del tiempo y la importancia de usarlo sabiamente, buscando un corazón que comprenda la brevedad de la vida y la eternidad que nos espera. Hoy, somos llamados a considerar la mayordomía del tiempo como una oportunidad divina para glorificar a Dios y bendecir al prójimo. El tiempo es uno de los recursos más valiosos que Dios nos concede. Cada día, cada hora, cada minuto es un regalo que no podemos permitirnos desperdiciar. Sin embargo, a menudo nos dejamos llevar por las distracciones y preocupaciones del mundo, descuidando utilizar sabiamente el tiempo que se nos ha confiado.
Vivimos en una sociedad que valora la productividad y la eficacia, pero que a menudo olvida el propósito mayor de la vida. Corremos de un compromiso a otro, acumulando tareas y responsabilidades, pero a menudo nos sentimos vacíos e insatisfechos. Debemos aprender a priorizar lo que realmente importa: dedicar tiempo a la relación con Dios, al cuidado de nuestra familia, al servicio al prójimo y al desarrollo de nuestros talentos. El tiempo dedicado a la oración, a la lectura de la Biblia, a la comunión con nuestros hermanos y hermanas y a hacer el bien nunca es tiempo perdido. Es una inversión con potencial de dar frutos eternos.
Cada acto de bondad, cada palabra de ánimo, cada momento de oración contribuye al reino de Dios y a la transformación del mundo que nos rodea. Debemos recordar que la eternidad no es solo un destino futuro, sino una realidad que comienza a construirse aquí y ahora, en cada elección que hacemos y en cada momento que dedicamos a Dios. Que la urgencia del tiempo presente nos motive a actuar con propósito y a buscar la dirección divina en cada decisión. “Si supiéramos apreciar cada momento y dedicarlo a cosas buenas, tendríamos tiempo para hacer todo lo que necesitamos hacer para nosotros mismos o para los demás” (El Ministerio de Curación, p. 159). Ahora reflexiona: ¿Cómo podemos emplear nuestro tiempo más sabiamente, dando prioridad a lo que realmente importa e invirtiendo en las cosas que tienen valor eterno?