“Y he sido un ejemplo constante de cómo pueden ayudar con trabajo y esfuerzo a los que
están en necesidad. Deben recordar las palabras del Señor Jesús: ‘Hay más bendición en dar
que en recibir’” (Hechos 20:35, NTV).
E l libro de los Hechos nos recuerda las palabras de Jesús, que resuenan
a lo largo de los siglos: “Hay más bendición en dar que en recibir”. Andy
Stanley, en su libro Cómo Ser Rico, subraya que la generosidad de los
cristianos del primer siglo era su sello distintivo. No tenían riquezas, edificios
ni reconocimiento público. Sin embargo, crecieron e iluminaron al mundo con
la verdad de Cristo resucitado, influyendo más que cualquier poder político o
riqueza material.
Durante las plagas que asolaron las ciudades de la época, mientras muchos
huían, los cristianos se quedaron para atender a los enfermos, arriesgando la
propia vida. La historia de Pacomio, nacido en Tebas (Egipto) en 292 d.C., ilustra
el impacto transformador de la generosidad. Reclutado a la fuerza en el ejército
romano, él y otros prisioneros recibían comida por las noches, lo que los salvó
del hambre. Sus benefactores eran seguidores de Jesucristo. Tras su liberación,
Pacomio buscó a los cristianos, aprendió a amar a Jesús y se convirtió en un influyente líder del cristianismo. La generosidad lo alcanzó y le trajo salvación.
Tenemos la opción de vivir una vida de riesgo por la causa de Dios o una vida
de comodidad sin responsabilidad. Sin embargo, solo aquellos que deciden vivir
una vida de riesgo pueden verdaderamente ser llamados cristianos. El compromiso desarrolla una fe genuina, permitiéndonos ver la acción de Dios y experimentar milagros. “Pensad en esto, y considerad cuán poco estamos dispuestos
a sacrificar por la salvación de las preciosas almas que nos rodean. No se exige
de nosotros que salgamos de nuestro hogar en un viaje largo y tedioso, para salvar la vida de un mortal que perece. A nuestras propias puertas, por doquiera,
en todo nuestro derredor, hay almas que salvar, almas que perecen” (Servicio
Cristiano, p. 118).
Ahora reflexiona: ¿Cómo podemos manifestar generosidad en nuestra vida,
arriesgándonos por la causa de Dios y mostrando amor al prójimo?