“Porque he tenido noticias del amor y la fe que tienes para con el Señor Jesús y para con todos los que pertenecen al pueblo santo". (Filemón 1:5)
Nadie puede amar verdaderamente, sino conoce a Jesús. El versículo de hoy destaca la relación entre la fe en Cristo y el amor por los demás creyentes. El apóstol Pablo elogia a Filemón por tener una fe genuina que no solo está dirigida a Cristo, sino que se traduce en amor práctico hacia la comunidad de creyentes.
La fe de Filemón estaba centrada en Cristo, y esa confianza en el Salvador era el motor de su vida espiritual. La verdadera fe no es solo creer, sino vivir en una relación constante con Dios. Elena de White menciona: “La fe que obra por amor y purifica el alma es la fe de Cristo. La fe verdadera está viva, y la vida siempre produce frutos." (La fe por la cual vivo, p. 90). Aquí se enfatiza que una fe en Cristo transforma el corazón y produce frutos visibles.
Conclusión:
La fe de Filemón no era solo para beneficio personal, sino que lo capacitaba para impactar a otros positivamente.
El amor por los hermanos en la fe
El amor por los hermanos en la fe es una evidencia del carácter transformado por Cristo. Filemón demostraba este amor en su hospitalidad y cuidado por otros creyentes. Eso muestra que una persona convertida a Cristo manifestará en sus hechos las obras del reino de Dios. Elena de White resalta que: “El amor cristiano es el principio que debe guiar a todos los que creen en Cristo. Este amor abnegado se manifestará en actos de bondad y consideración mutua." (El Ministerio de Curación, p. 278).
Finalmente, Pablo menciona que la fe y el amor de Filemón eran conocidos por otros. Su vida tenía un impacto positivo en la comunidad. El testimonio personal será siempre una influencia positiva en un mundo negativo.
Tarea sugerida para hoy:
Llamado:
Como cristianos, estamos llamados a vivir el amor de manera práctica y constante, dejando un impacto positivo en quienes nos rodean y reflejando el carácter de Cristo. Sin embargo, esto sucederá en la medida que pasemos tiempo con Jesús. Una conexión diaria con Él transformará nuestro carácter y acciones.
¡¡Vamos a conversar con Jesús, pidiendo su presencia en nuestras vidas!!