Aceptemos la influencia del Espíritu: escucha y obedece
“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”. 2 Corintios 7:1
Dios habla. La pregunta es: ¿estamos dispuestos a escuchar?
Elena de White explica que Dios nos envía advertencias, consejos y llamados porque desea corregir nuestro camino. Pero cuando resistimos repetidamente su voz, nuestro corazón puede volverse cada vez menos sensible.
Cada respuesta a Dios forma nuestro carácter.
Cada vez que escuchamos y obedecemos, nuestro corazón se vuelve más sensible a la dirección del Espíritu. Cada vez que rechazamos deliberadamente su voz, corremos el peligro de acostumbrarnos a ignorarla.
The Review and Herald, 20 de junio de 1882.
Esto tiene una aplicación directa a la misión.
Quizá el Espíritu Santo ya te ha impresionado para:
oHablar con alguien,
oPedir perdón,
oVisitar una persona,
oCompartir una promesa,
oCfrecer un estudio de la Biblia,
oOrar con un amigo,
oUtilizar tu influencia para hablar de Jesús.
No ignores esas impresiones.
En nuestra preparación para OneVoice27, necesitamos desarrollar sensibilidad a la dirección del Espíritu Santo. Porque detrás de una conversación aparentemente sencilla puede existir una persona cuyo corazón Dios ya está preparando.
La misión no consiste solamente en hablar. También consiste en escuchar lo que el Espíritu quiere que hagamos.
Conclusión:
Una voz misionera necesita primero un oído espiritual.
Dios puede abrir oportunidades inesperadas, pero necesitamos corazones sensibles y dispuestos a obedecer.
Tarea sugerida para hoy:
Comienza el día preguntando:
“Espíritu Santo, ¿a quién quieres que me acerque hoy?”
Permanece atento durante el día.
Si viene a tu mente una persona, ora por ella y da un paso concreto: escríbele, llámala, visítala o pregúntale cómo puedes orar por ella.
Escucha al Espíritu. Obedece su voz. Acércate a alguien.