“Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios”. Hechos 4:31
La iglesia apostólica tenía pocos recursos comparados con los que tenemos hoy, pero poseía algo indispensable: el poder del Espíritu Santo.
Oraron. Fueron llenos del Espíritu. Y hablaron con valor la Palabra de Dios.
Elena de White declara que podemos poseer conocimiento, talentos, elocuencia y capacidades extraordinarias, pero:
“Sin la presencia del Espíritu de Dios ningún corazón será alcanzado, y no se ganará ningún pecador para Cristo”.
The Signs of the Times, 15 de marzo de 1910.
Esta verdad debe permanecer en el centro de nuestra preparación para OneVoice27.
Hoy tenemos posibilidades extraordinarias para comunicar el evangelio. Un mensaje puede atravesar fronteras en segundos. Un video puede llegar a miles de personas. Una transmisión puede alcanzar lugares donde quizá nunca lleguemos personalmente.
Pero alcance no significa transformación.
Podemos alcanzar una pantalla; solamente el Espíritu Santo puede alcanzar el corazón.
Por eso, nuestra mayor necesidad no es solamente aprender a comunicar mejor. Es aprender a depender más profundamente del Espíritu Santo.
Y esta promesa no pertenece solamente a pastores o evangelistas. Elena de White afirma que incluso el discípulo más sencillo, cuando está unido a Cristo y posee los dones del Espíritu, puede convertirse en un canal de la influencia divina.
Conclusión:
oDios no necesita solamente personas capaces; necesita personas disponibles y llenas de su Espíritu.
oOneVoice27 podrá ampliar nuestra voz, pero solamente el Espíritu Santo podrá convertir esa voz en un instrumento para llevar personas a Cristo.
Tarea sugerida para hoy:
Antes de compartir cualquier contenido espiritual, detente y ora:
“Espíritu Santo, prepara mi corazón y prepara también el corazón de quien recibirá este mensaje”.
Después comparte una promesa bíblica o un mensaje acerca de Jesús con una persona específica.
Nuestra voz puede llegar lejos. El Espíritu puede llegar al corazón.