26 de junio

Ofrendando con propósito

“Cada uno llevará ofrendas, según lo haya bendecido el Señor tu Dios” (Deuteronomio 16:17).

La ofrenda es un acto de adoración que trasciende la mera contribución económica. Es una expresión de gratitud, un reconocimiento de que todo lo que tenemos viene de Dios y una demostración de nuestra confianza en su provisión continua. Pero ¿cómo podemos ofrendar de forma que agrade a Dios y bendiga su reino?

En primer lugar, debemos ofrendar con alegría. La ofrenda que agrada a Dios es la que brota de un corazón agradecido y rebosante de amor. No debemos ofrendar con pesar o por obligación, sino con la alegría de saber que estamos contribuyendo a una causa más grande que nosotros mismos. La actitud con la que ofrecemos refleja nuestra espiritualidad y nuestra intimidad con Dios. En segundo lugar, nuestras ofrendas deben ser planificadas. No debemos limitarnos a dar a Dios lo que nos sobra, sino reservar una parte de nuestros recursos por adelantado, demostrando así que él es prioridad en nuestra vida.

La planificación nos ayuda a ofrendar con constancia y a evitar la impulsividad. La regularidad es otra característica importante de una ofrenda que agrada a Dios. Así como somos fieles en el cuidado de nuestras necesidades, debemos ser fieles en ofrendar al Señor, reconociendo que él es la fuente de toda nuestra prosperidad. La práctica constante de ayudar evidencia el compromiso del cristiano con la expansión de la obra divina. Por último, nuestras ofrendas deben ser proporcionales.

La Biblia nos enseña a ofrendar según nuestros ingresos, reconociendo que Dios nos bendice de forma diferente y que cada uno debe contribuir según su capacidad. La proporcionalidad nos ayuda a ofrendar de forma justa y equilibrada, sin comprometer nuestras necesidades básicas. “ Debemos considerarnos administradores de la propiedad del Señor, y tener a Dios como el propietario supremo, a quien debemos devolver lo suyo cuando lo requiere” (Consejos sobre Mayordomía Cristiana, p. 340). Ahora reflexiona: ¿Cómo podemos cultivar un corazón generoso y ofrendar con alegría, planificación, regularidad y proporcionalidad, honrando a Dios con nuestros bienes y contribuyendo a su obra?

Conclusión:

Tarea sugerida para hoy:

Resumen y compromiso

Podcast

Resumen y compromiso

Podcast

Podcast