Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre. Lucas 21:36.
Jesús no nos llama a esperar pasivamente los acontecimientos finales. Su llamado es claro: “Velad [...] en todo tiempo orando”.
La preparación espiritual no puede dejarse para mañana.
Elena de White declara: “Los que demoraron su preparación para el día de Dios, no podrán obtenerla en el tiempo de angustia, o en ningún período futuro”.
Y concluye: “El tiempo de gracia es el período concedido a todos para prepararse para el día de Dios”.
The Signs of the Times, 27 de noviembre de 1879.
Este llamado resume muy bien el camino espiritual que hemos recorrido durante noviembre.
Hemos hablado de oración, Espíritu Santo, transformación, Palabra, discernimiento, generosidad, testimonio, misión y preparación.
Todo converge en una decisión: estar con Jesús y vivir preparados para su venida.
Ese es también el corazón de OneVoice27.
No nos preparamos solamente para participar de una iniciativa mundial en 2027. Nos preparamos para cumplir la misión que Cristo nos dejó y ayudar a otros a prepararse para encontrarse con Él.
Por eso, la preparación comienza ahora:
ORANDO.
ESTUDIANDO LA PALABRA.
CONTEMPLANDO A JESÚS.
VIVIENDO LA VERDAD.
COMPARTIENDO LA ESPERANZA.
Conclusión:
La mejor preparación para el regreso de Jesús es caminar con Jesús cada día.
No sabemos cuánto tiempo tenemos, pero sí sabemos qué debemos hacer con el tiempo que Dios nos concede.
Tarea sugerida para hoy:
Haz una oración de entrega: “Señor, quiero estar preparado para tu venida y ayudar a otros a prepararse también. Usa mi vida, mis dones, mis recursos y mi influencia para llevar personas a Jesús”.
Después escribe el nombre de una persona a quien te comprometes a acompañar espiritualmente.
Una iglesia preparada para el regreso de Jesús es una iglesia que camina con Él cada día y vive con sentido de misión. La preparación no consiste solamente en conocer los acontecimientos finales, sino en permanecer en oración, crecer en la Palabra, vivir la verdad y compartir la esperanza. Mientras esperamos a Jesús, ayudemos a otros a conocerlo, seguirlo y estar preparados para encontrarse con Él.