Una oración por el pueblo de Dios: Señor, aquí estamos
“Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío”. Daniel 9:19
Terminamos el mes como comenzamos: orando.
Pero después de este recorrido nuestra oración puede ser diferente.
oHemos pedido reavivamiento.
oHemos buscado al Espíritu Santo.
oHemos hablado de unidad.
oHemos entregado nuestra voluntad.
oHemos aprendido a testificar.
oHemos pensado en personas concretas.
oHemos puesto nuestros dones y medios al servicio de la misión.
Ahora llega una pregunta personal: ¿Estoy dispuesto a ser usado por Dios?
En la oración registrada por Elena de White encontramos estas palabras:
“No queremos trabajar solos, sino solamente en unidad contigo”.
Y después menciona: “Has presentado delante de nosotros una gran obra que debe realizarse [...] y [...] has dado a cada hombre su tarea”.
The General Conference Bulletin, 2 de abril de 1903.
Aquí está el corazón de nuestra preparación para OneVoice27: Hay una gran obra y cada discípulo tiene una tarea.
No sabemos todavía a cuántas personas podremos alcanzar. Pero sí podemos decidir hoy que cuando Dios necesite nuestra voz, nuestras manos, nuestros dones, nuestros recursos o nuestra influencia, estaremos disponibles.
La proclamación puede ser mundial, pero la decisión siempre será personal: “Señor, aquí estoy. Úsame”.
Y la petición final de esta oración sigue siendo necesaria: “Abre individualmente nuestro corazón a Jesucristo, para que mediante el Espíritu Santo él pueda entrar y modelarnos y hacernos de nuevo”.
Conclusión:
Antes de pedir que Dios transforme al mundo mediante nuestro mensaje, debemos permitir que transforme nuestro corazón mediante su Espíritu.
La preparación para OneVoice27 comienza con una iglesia que puede decir:
“Señor, no queremos trabajar solos. Llénanos de tu Espíritu y úsanos para llevar a Jesús al mundo”.
Tarea sugerida para hoy:
Haz hoy una oración personal de consagración:
“Señor Jesús, te entrego mi vida.Transforma mi corazón. Lléname de tu Espíritu. Enséñame tu Palabra.
Muéstrame a quién debo alcanzar. Pon mis dones y mis medios al servicio de tu misión. Cuando necesites mi voz, aquí estoy. Úsame para llevar esperanza y presentar a Jesús.
Amén”.